Actualmente vivimos en sociedades desarrolladas que nos rodean de sustancias que, en exceso, pueden ser tóxicas y nuestro cuerpo necesita eliminarlas: la comida procesada (conservantes, colorantes, etc.), la contaminación de la atmósfera, del agua y de los alimentos (mercurio en el pescado, plásticos de los envases, herbicidas y fertilizantes, productos de limpieza, etc.), los cosméticos (plomo en los pintalabios, tintes, etc.) y los propios fármacos y sus excipientes.

Nuestro cuerpo tiene la capacidad de neutralizar y eliminar estas toxinas a través de procesos que las hacen menos tóxicas y facilitando su eliminación. Pero es normal que, si sobrepasamos la capacidad natural de eliminación, acumulemos esas toxinas provocando una aparición de síntomas y enfermedades, porque nuestros órganos detoxificadores no dan abasto.
Por este motivo, los principales órganos de detoxificación (los riñones, el hígado, el intestino y la piel) necesitan una limpieza profunda, mínimo dos veces al año, para hacer un “reset”.
Este proceso lo podemos realizar con productos naturales como:
Para el hígado:
• Cardo mariano: su fruto contiene silibina, silcristina y silidianina, tres sustancias que forman un complejo hepatoprotector conocido como silimarina. Ésta actúa directamente sobre células del hígado, regenerándolas y combatiendo las sustancias hepatotóxicas (alcohol y otros tóxicos de origen alimentario).
• Alcachofa: estimula la regeneración de las células del hígado cuando éstas están expuestas a diversas toxinas. Además, ayuda a perder peso y gracias a su actividad depurativa es imprescindible como detoxificante. También ayuda a reducir los niveles de lípidos en sangre.
• Remolacha: contiene un alto porcentaje de sales minerales que ayudan a liminar la acidez corporal depurando la sangre y ayudando al hígado en su función depurativa.
• Cúrcuma: tiene un efecto protector del hígado. Su actividad antioxidante proporciona protección frente a una gran variedad de tóxicos hepáticos.
• Diente de León: está considerado uno de los mejores remedios para los trastornos del hígado. Diurético y depurativo por excelencia incrementa la producción de bilis en el hígado y su vaciamiento a través de la vesícula biliar.
Para el intestino:
• Cáscaras de las semillas de Plantago psyllium: el polvo de estas cáscaras es una fuente excelente de fibra la cual ayuda a agilizar la higiene intestinal favoreciendo la detoxificación de los residuos que llegan al intestino. Por lo tanto, esta fibra atrapa y arrastra numerosas sustancias tóxicas favoreciendo su eliminación.
•Inulina: se trata de una fibra que es extrae de la raíz de la achicoria que cuando se cortan reciben el nombre de FOS (fructooligosacáridos). Tanto la inulina como los FOS llegan al colon donde son fermentadas, estimulando su crecimiento. Este proceso es conocido como efecto probiótico y aumenta el crecimiento, proliferación y pervivencia de las bifidobacterias beneficiosas.
•Probióticos: Ayudan a mantener una barrera natural de protección frente a una flora intestinal vulnerable. Son esenciales para una correcta higiene intestinal.
- Caldos vegetales: hervir 3 ramas de apio, 3 hojas de col y un manojo de perejil en un litro de agua sin sal y dejar cocer durante 30 minutos. Cuélalo y tira un poco de zumo de limón. Puedes ir bebiéndolo a lo largo del día.
- Opta por verduras y frutas orgánicas y consume alimentos integrales. En general, aportan vitaminas, minerales y antioxidantes que activan los sistemas de detoxificación hepático.
- Bebe de 6 a 8 vasos deagua filtrada a diario.
- Evitar embutidos y carnes rojas, por su exceso de grasa.
- No tomar alcohol.
- Realizar 30 minutos de ejercicio cardiovascular diario para fomentar la detoxificación a través de la respiración y sudoración, además de promover la movilización de las toxinas del tejido graso.
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