Cuando llega el frío, sacamos los abrigos, los gorros… pero ¿y el protector solar?
Muchos piensan que el sol “no quema” en invierno, pero la realidad es muy distinta: los rayos UV siguen afectando a tu piel durante todo el año, incluso en los días nublados y especialmente en la montaña.
Si eres amante del ski, el snow o de cualquier deporte al aire libre, este artículo es para ti.

Aunque la sensación térmica sea baja, la radiación solar no disminuye en la misma proporción.
El frío puede engañar: el ambiente se siente más suave, pero el sol sigue actuando con la misma —o incluso mayor— intensidad. De hecho, la altitud incrementa notablemente la exposición a los rayos UV: por cada 1.000 metros de altura, la radiación aumenta aproximadamente un 10-12%, debido a que la atmósfera es más fina y filtra menos radiación.
Esto significa que en entornos de montaña, aunque el día esté nublado o corra viento, tu piel continúa recibiendo una cantidad importante de radiación.
Si a esto le añadimos el reflejo de la nieve —una superficie altamente reflectante capaz de rebotar hasta el 80% de los rayos UV—, obtenemos el cóctel perfecto para que tu piel sufra sin que te des cuenta.
En estas condiciones, los rayos solares llegan tanto de forma directa como indirecta, impactando en la piel desde múltiples ángulos y aumentando el riesgo de quemaduras, envejecimiento prematuro y daños acumulativos. Por eso, incluso en pleno invierno, la protección solar es tan imprescindible como en pleno verano.

El daño solar puede verse también representado en invierno. ¿Quién no ha ido a la nieve y al día siguiente amaneció con la cara tirante y enrojecida...? Te contamos el por qué:
En ambientes fríos, la piel no avisa: no sientes ese calor típico del verano que te empuja a buscar sombra, y eso hace que sea mucho más fácil confiarse. Puedes pasar horas al aire libre pensando que no pasa nada… hasta que, por la tarde, descubres que tu cara está roja, tirante y sensible. Estas quemaduras invernales suelen ser especialmente molestas porque a menudo se detectan tarde y se suman a la radiación acumulada de días anteriores.
La radiación UVA —la principal responsable del fotoenvejecimiento— está presente todo el año y penetra profundamente en la piel. Atraviesa nubes, niebla e incluso cristales, por lo que sigue actuando silenciosamente incluso en días grises o mientras vas en coche. Con el tiempo, esta exposición constante puede acelerar la aparición de arrugas finas, manchas, pérdida de firmeza y una textura irregular: los signos más típicos de una piel que envejece antes de lo esperado.
La exposición acumulada es el factor de riesgo más importante para desarrollar cáncer cutáneo. Da igual que sea verano o invierno: cada minuto bajo el sol cuenta. El problema es que, en épocas frías, solemos protegernos menos porque no percibimos el sol como una amenaza. Mantener hábitos de protección constantes durante todo el año es la mejor inversión para prevenir lesiones precancerosas y problemas más serios en el futuro.
El invierno combina varios agresores a la vez: frío intenso, viento fuerte y radiación solar. Este cóctel debilita progresivamente la barrera cutánea, reduciendo su capacidad para retener hidratación. ¿El resultado? Piel seca, irritada, con grietas e incluso pequeñas llagas, especialmente en zonas sensibles como labios, nariz y pómulos. Cuando la barrera está comprometida, la piel se vuelve más vulnerable y tarda más en recuperarse.

1. Usa fotoprotector todos los días
Elige un FPS 50+, resistente al agua y al sudor.
Para deportes de invierno, lo ideal es un fotoprotector facial en crema o stick que no se derrita con el frío.
2. Reaplica cada 2 horas
En la montaña, entre el sudor, el casco y las gafas, el producto se pierde antes.
3. Gafas y protector labial
Los labios y la zona del contorno de ojos son muy sensibles.
Un stick labial con SPF es imprescindible en altura.
4. Refuerza la hidratación
El frío reseca mucho. Por la noche, aplica una crema nutritiva o calmante.
5. No olvides el cuello, orejas y manos
Son zonas que quedan expuestas y suelen quemarse con facilidad

En Farmacia Cirici te recomendamos:
• Resistente al agua y al viento
• Texturas densas o sticks para zonas sensibles
• Ingredientes antioxidantes (vitamina C, E, niacinamida…)
• Fotoprotectores minerales si tienes piel sensible o reactiva
Si no sabes cuál te conviene, ¡pregúntanos! Te asesoramos según tu tipo de piel y tu actividad deportiva.

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