
¿La pérdida de memoria es un problema en tu día a día?
Memoria y edad han ido siempre de la mano. Cuando hablamos de olvidos, fallos de memoria o dificultad para aprender cosas nuevas era, hasta hace poco, hablar de vejez. Pero en los últimos años cada vez más jóvenes experimentan deterioros cognitivos, derivador de una nutrición deficiente y un exceso de las exigencias y de la competitividad de la sociedad actual.
De hecho, el deterioro de la memoria comienza a aparecer alrededor de los 30 años y se acelera a partir de los 40, edad en la que es fundamental empezar a tomar medidas preventivas para evitar futuros problemas degenerativos.
¿Cómo actúa la memoria?
El cerebro humano puede almacenar información similar a la que podría caber en la mayor biblioteca del mundo, a pesar de que algunos neurocientíficos han calculado que tan sólo se utiliza una diezmilésima parte del potencial del cerebro.
La memoria no es más que el resultado de conexiones sinápticas entre neuronas, mediante las cuales el ser humano puede retener experiencias pasadas. Los recuerdos se crean cuando las neuronas integradas en un circuito refuerzan la intensidad sináptica.
Para obtener una buena conexión entre neuronas contamos con la mielina, una sustancia grasa que protege las fibras nerviosas y que es fundamental para asegurar una buena circulación y velocidad en la transmisión de los impulsos nerviosos.
Principales causas de la pérdida de memoria
La pérdida de memoria puede darse por varios motivos, pero lo más habituales son:
Todo y así, el primer paso es minimizar los factores exógenos negativos como el estrés sostenido y los metales pesados.
La importancia de la complementación para la memoria
Es posible contrarrestar los efectos negativos del estrés y de los metales pesados mediante una correcta complementación. Nuestro cerebro, al igual que el resto del organismo, necesita recibir una serie de nutrientes específicos que ayudan en el mantenimiento y en la mejora de la memoria, como la lecitina, el DHA, el EPA, los ginkgólidos y el resveratrol.
Nutrientes esenciales para aumentar la energía
Para aquellas personas que se encuentran en una época de mucho estrés y mucha actividad intelectual y quieren aportar un plus de energía, existen principios activos como la cafeína, los ginsenósidos, los derivados cumarínicos y los lignanos, que ayudan a conseguir el máximo rendimiento y a evitar la fatiga. Entre ellos encontramos la espirulina, el Ginseng rojo coreano, la Jalea real, la Maca, el Euterococo o ginseng siberiano y el mate; cuya acción principal es disminuir el cansancio y el desgaste físico y psíquico proporcionando propiedades tónicas y estimulantes.
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