No somos conscientes cuando respiramos, normalmente lo hacemos de forma automática. Pero si en un momento dado nos cruzamos con un aroma conocido de manera inmediata se despierta en nuestro interior una serie de recuerdos, emociones y sensaciones. Esto sucede porque existen unos receptores que se encuentran en la nariz que transportan los olores en forma de señales hasta el sistema límbico, parte de nuestro cerebro responsable de las emociones (miedo, ansiedad, placer, …), los recuerdos, la concentración y la memoria.

En la difusión, los aceites esenciales poseen potentes propiedades terapéuticas y han sido utilizados durante milenios en China, India, Oriente Medio, Egipto, Grecia, América y África. Hoy en día, profesionales de la medicina e investigadores de alto nivel, cómo farmacéuticos, han concluido definitivamente la reputación y eficacia de los aceites esenciales. A diferencia de los medicamentos obtenidos por síntesis químicas o por extracción de principios activos, la fitoterapia es la medicina natural por excelencia.
La estructura de un aceite esencial (AE) es compleja y no tiene una sola propiedad terapéutica, sino más bien varias. Existen posibilidades de sinergia y de potencialización que permiten una individualización de la terapéutica.
Mediante la difusión podemos obtener una gran cantidad de beneficios y aplicaciones para toda la familia:
A parte de éstas aplicaciones de los aceites esenciales, existen infinitos cuidados para crear tu ambiente sinérgico de dos o más aceites esenciales en función de tus necesidades.
Desde la farmacia aconsejamos al 100% el uso de la difusión por ser una vía de administración muy eficaz y nada invasiva que aporta una gran cantidad de beneficios para la mente y el cuerpo.
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